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Día mundial de la diabetes, mitos y realidad

Lo primero que sorprende al hablar con Mercedes Galindo Rubio, educadora en diabetes en el servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital San Carlos de Madrid, son las cifras que comenta. “En nuestro país la incidencia es alta – comenta por teléfono a Quo –, estamos hablando de un 12% de la población. También se da el hecho de que los niños pequeños tienen un índice de sobrepeso importante: nuestras tasas de obesidad están entre las tres más altas de Europa. Por ello es  fundamental que haya consejos sobre alimentación saludable y ejercicio físico. Pero también porque en España, cerca de un 5,6% de población puede tener diabetes tipo 2 y no estar diagnosticada”. Y sus  son conservadores ya que la Fundación para la Diabetes habla de más de cinco millones de españoles, mayores de 18 años, con diabetes. De los cuales 2, 3 millones no habían sido diagnosticados.

La educación, por lo tanto, es fundamental. No solo para los diabéticos, que deben aprender a reconocer síntomas, tratamientos y señales de su cuerpo, sino también para el resto de la población que puede prevenirla, evitando el sedentarismo y el abuso de ciertos alimentos. Y aquí llega uno de los grandes mitos: Los diabéticos no pueden comer dulces.  “Eso es falso – explica Galindo Rubio –. Tienen que saber la cantidad de hidratos de carbono, si son dulces de absorción rápida o lenta. Si tienen grasa o fibras, la absorción es más lenta. Y luego conocerse ellos mismos, cómo les repercute en su cuerpo. También se les enseña qué dosis de insulina rápida corresponde a determinados dulces o carbohidratos y así pueden tomar un postre o cualquier dulce. Y estos son los mismos que tomamos nosotros, no algo específico para diabéticos”.

Otra creencia es la que señala que comer muchos dulces es lo que provoca la diabetes. “También una idea falsa – aclara Galindo Rubio – . La diabetes tipo 2 la provoca el sobrepeso o la obesidad, no los dulces. Ingerir más calorías de las necesarias y el sedentarismo. Las causas de la diabetes tipo 1 aún se desconocen pero su relación con los dulces tampoco está demostrada”.

La educación es una medida preventiva fundamental. Llevar una dieta sana y realizar ejercicio físico, algo que los diabéticos también pueden hacer con normalidad, pese a la creencias de que no deben realizar esfuerzos físicos. “Esto ha quedado de épocas anteriores – afirma Galindo Rubio –, cuando había insulinas poco previsibles o glucómetros que no estaban al alcance de cualquier persona. Hoy lo importante es la educación sobre la diabetes y que esos conocimientos se apliquen a la vida cotidiana. Actualmente disponemos de fármacos e insulinas predecibles, basales, muy lentas o de corta duración y eso permite retrasar o programar la dosis y el momento del ejercicio. También es posible complementarlo con carbohidratos. Por otro lado hay glucómetros que son rapidísimos, pequeños y se pueden llevar en cualquier sitio y hasta sensores que miden en tiempo real nuestro nivel de azúcar en sangre o bolsas de insulina con las que se puede programar la dosis y el momento”. Y, aunque parezca obvio, también es necesario aclarar que la diabetes no es contagiosa.  “Ni la estacional, ni la LADA, ni la tipo 1 o 2 – concluye Galindo Rubio – se contagian. Pueden ser hereditarias,  pero convivir con una persona con diabetes no tiene ningún riesgo”.

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